El cambio climático obliga a acelerar la implantación de las renovables en España, pero la turbulenta evolución del sector dificulta un consenso necesario para el mañana.

El 11 de diciembre del año pasado, en un aeródromo de París adaptado para recibir a 50.000 visitantes de todo el planeta, 25.000 delegados de más de 190 países celebraban un acuerdo que, aunque lejos de las ambiciones de muchos de los participantes, comprometía a la Humanidad a limitar el crecimiento de las temperaturas a entre 1,5 y dos grados centígrados antes de final de siglo, y prometía movilizar 100.000 millones de dólares al año hasta 2025 para tal fin. El acuerdo salido de la Cumbre de París (COP21) refuerza la urgencia con la que todos los países, entre ellos España, deben acelerar el proceso por el que se está incrementando el uso de las fuentes renovables para cubrir todas las necesidades energéticas. Para discutir el avance de ese proceso y analizar las perspectivas de futuro, EL PAÍS ha reunido, con el respaldo de la Fundación Renovables, a representantes de los cuatro principales partidos parlamentarios en su redacción en Madrid para un desayuno debate.
Y la primera conclusión es que el confuso progreso del sistema eléctrico español y de su regulación ha generado unas características peculiares y a una serie de errores (reconocidos o no) de las sucesivas Administraciones, que a su vez ha llevado a acrimoniosas disputas entre Gobiernos, partidos políticos, organizaciones y la opinión pública. Eso ha llevado a que el debate sobre el futuro de la energía en España esté tan políticamente cargado que da la impresión que el único consenso es que es necesario un consenso.
Mientras, la casa sin barrer. 2015 fue el primer año en el que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron a la vez que crecía la economía global. Pero el año pasado España lanzó a la atmósfera un 4% más de dióxido de carbono, catapultado por un incremento del 23% en el consumo de carbón para producir electricidad.
Estancamiento
“En 2015 se instalaron 63.000 megavatios de potencia eólica en todo el mundo. En España, ninguno”,

http://economia.elpais.com/economia/2016/03/11/actualidad/1457695425_976090.html